Jorge Drexler en Castellón
Tuve la ocasión, y el lujo, de poder ver en directo a Jorge Drexler en el Auditorio de Castellón. Para mí, que envidio a este tipo de artistas, fue una experiencia sensacional.
Arrancó con 12 segundos de oscuridad, solo, guitarra en mano. Sensibilidad a flor de piel. Tras las primeras, estrofas entraron los músicos mientras un foco giraba en el centro del escenario dejándonos, durante doce segundos, en la semi oscuridad. Genial.
Al principio, Drexler me pareció algo distante, en las tres primeras canciones, apenas habló. A partir de la cuarta, se destapó y comenzó un diálogo con el público que ya no acabaría.
Era curiosa la combinación de instrumentos que acompañaban a la voz y la guitarra de Jorge Drexler: un contrabajo, un violín, una bateria y otros instrumentos de percusión, y una guitarra eléctrica. En algunas canciones sonaron un violín de agua y una especie mandolina. Además, sobre una mesa había dos portátiles Sony Vaio desde los que, creo, manejaban la iluminación y los efectos de sonido. Una mezcla de tecnología y tradición. Una combinación que ritmos nada convencionales.
Sus canciones ganan en directo porque llegan mejor, sin intermediarios. Ejemplos claros fueron, Eco, Deseo y Guitarra y vos. Canciones que cobraron un nuevo significado, como si se trataran de una revelación.
También sonaron, de su último disco: La vida es más compleja de lo que parece, Transoceánica, La infidelidad en la era de la informática, High and Dry, Inoportuna, Hemana duda y Disneylandia. Nos regaló Horas, solo con su guitarra, además de una versión del Dance me to the end of love, de Leonard Cohen; Todo se transforma, Se va, se fue, Polvo de estrellas, El pianista del gueto de Varsovia y algunas más que ahora no recuerdo. El final fue apoteósico, tras dos bises, a ritmo de percusión, Memoria del cuero.
Dos horas que me pasaron en un suspiro.
¿Cosas que no me gustaron? El juego de luces, en general, me agradó, aunque en algunos momentos me pareció demasiado mareante. También en alguna canción, no sé si a causa de la acústica del recinto, los efectos sonoros sonaron un poco estridentes. El precio de las entradas, 24€ en platea, un poco alto, pero los vale.
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Acabo de llegar a casa del concierto de Jorge en Pamplona… Simplemente increíble… Ya lo había visto en Donosti hace año y medio y, como aquel día, vuelvo a casa sin palabras. El detalle del foco emulando a su querido faro de cabo Polonio desde el principio, ya demuestran q estamos ante una persona con una sensibilidad especial. Y después no hay más q verle cantar y tocar la guitarra. La verdad, es q merece la pena verle en directo, es una experiencia preciosa. A destacar para mi gusto… “Polvo de estrellas” me ha parecido impresionante. También sus músicos me han parecido increíbles. Y él mismo: su saber hacer, su humildad,sus letras, sus sentimientos… Momento original, divertido y especial: se le ha roto una cuerda de la guitarra nada más empezar él solo en el escenario con “Milonga del moro judío”… se ha reído mientras miraba la guitarra e intentaba seguir cantando y la ha continuado y acabado a capella con el público. Chapeau. Simplemente, un genio.
Comentario por maria — Febrero 22, 2007 #